En las cataratas de Iguazú se puede ver la grandiosidad de la naturaleza en su máxima expresión. Es por eso que no sorprendió a nadie que se convirtieran en una de las nuevas siete maravillas naturales del mundo.
Las siete maravillas naturales del mundo
Desde principios de año los resultados son oficiales. Después de una larga espera y el recuento de todos los votos, las Cataratas de Iguazú se han convertido en una de las siete nuevas maravillas naturales del mundo. Este concurso fue inspirado por otro en el que se elegían las siete nuevas maravillas del mundo, aquellas que ha construido el ser humano. Esta iniciativa partió de Bernard Weber debido a que de las siete maravillas del mundo antiguas únicamente una queda en pie, la Gran Pirámide, por lo que parecía adecuado elegir otras siete que se puedan visitar en la actualidad.
Para conseguir formar parte de los que se consideran los siete lugares naturales más bellos del mundo, las Cataratas de Iguazú tuvieron que vencer a otros 454 sitios repartidos por todos los rincones del mundo. El jurado ha sido millones de personas de todo el mundo que pudieron votar desde la web designada a ello, o por sms.
Las majestuosas aguas fronterizas
Las Cataratas de Iguazú están situadas en la frontera entre Argentina y Brasil. En su orilla derecha se pueden visitar desde el Parque Nacional do Iguaçu, en el estado brasileño de de Paraná, y la orilla izquierda se encuentra en el Parque Nacional de Iguazú, en Argentina, que cuenta con más del 80% de las cataratas, Hay que decir, que para verlas en todo su esplendor, merece la pena visitar las dos orillas porque cada una de ellas da una perspectiva diferente pero igualmente sorprendente y espectacular.
Según los estudios realizados, esta maravilla de la naturaleza tiene su origen hace más de 200 mil años, cuando surgió una abrupta castada de 80 metros debido a la falla geológica producida por el cauce del río Paraná. Actualmente, y debido a la erosión que ha ido produciendo el agua en la roca, las cataratas se han convertido en dos grandes arcos que se extienden alrededor de 2.700 metros y está compuesta por unos 275 saltos, aunque este número varía según el caudal del río. El más imponente de ellos es sin ninguna duda, la Garganta del Diablo, que tiene la misma altura que la propia catarata, es decir, 80 metros, y se encuentra en el curso principal del río. Por si todo esto no fuera suficiente, la gran violencia con la que cae el agua produce una niebla permanente en la zona, que al reflejar los rayos solares, permite ver de forma continua un impresionante arcoíris que aumenta aún más la belleza del lugar.
Foto: David Davis
Uno de los grandes valores turísticos por descubrir en Argentina son sus playas; al menos para los extranjeros, ya que los nacionales hace décadas que disfrutan masivamente de ellas. Existe, en efecto, una infinidad de playas de todo tipo en los miles de kilómetros de costa argentina, desde las playas vírgenes y salvajes de la Patagonia, en el extremo sur del país, a las concurridas playas de la provincia de Buenos Aires. Los grandes centros playeros, como Mar del Plata, multiplican varias veces su población durante el verano austral (entre diciembre y marzo), y cada año son más los turistas extranjeros, especialmente europeos y norteamericanos, que buscan refugio de su frío invierno en las animadas playas argentinas.
Evidentemente existe un estereotipo sobre el carácter de las personas latinoamericanas. Podríamos decir que son excelentes bailarines de salsa, que son muy cariñosos y zalameros, machistas y una larga lista de adjetivos, pero ¿describiría esto a todos los latinoamericanos?
Viajar a otros países siempre hace que nos sintamos más inseguros. El desconocimiento de la zona, la cultura y las costumbres suelen crear más incertidumbre que cuando nos movemos por lugares que conocemos.
Poca gente viaja a Argentina con el único propósito de disfrutar de sus playas, porque estas son injustamente desconocidas en el resto del mundo.
El Glacial Perito Moreno es una de esas cosas que todo el mundo debería visitar, pero hacerlo en el momento en el que se produce una ruptura, es un privilegio que solo tienen unos pocos afortunados.